
La guerra arancelaria decretada por Trump al mundo , y en especial a China, no es otra cosa que tratar de revertir un proceso que inició en las décadas de los 80 y 90 del siglo 20 el gran empresariado industrial gringo, al deslocalizar sus grandes empresas con el objeto de obtener pingües ganancias, explotando mano de obra barata y desprotegida en los países pobres. Esta estrategia es parte integral del modelo neoliberal.
Hoy se dan cuenta que Estados Unidos está desindustrializado, con desempleo galopante y a punto de perder su posición de hegemón frente a China, país éste que aprovechó el hecho de haber recibido en su territorio gran parte de las empresas deslocalizadas, para industrializarse autónomamente incentivando la creatividad y la innovación tecnológica.
Tarde despertaron del sueño neoliberal y hoy ese sueño se ha tornado en una horrible pesadilla, porque lo que está en juego es su soberanía en muchos aspectos de su vida como nación.
Tarde aprendieron la lección de que la soberanía de un país depende fundamentalmente de su capacidad para producir internamente los bienes de capital y bienes de consumo.
Es lo que desde hace rato le viene diciendo el presidente Petro al país : si no nos industrializamos e implementamos una reforma agraria que nos garantice el consumo interno de alimentos, la soberanía es un simple saludo a la bandera , porque vamos a vivir el chantaje por parte de quienes los producen.
Gracias Trump por ratificar lo que Petro viene planteándole al país desde el inicio de su campaña. Por eso vemos a los adalides del raquítico capitalismo criollo muy callados frente a este tema tan crucial para la nación , porque saben que Petro siempre tuvo la razón.
Por Esteban Castillo Lara.
