Por la paz integral mediante reformas que beneficien a los trabajadores como creadores de riqueza nacional; por la salida política del conflicto armado, negociado y apoyado decididamente por el Ejecutivo, el Congreso y las Cortes sin objeciones sutiles; por el derecho a la vida y la justicia; por el esclarecimiento de los asesinatos de cientos de líderes que orientaban a sus comunidades; por los miles de compatriotas que han sido desaparecidos -muchos con la complicidad de la fuerza pública y representantes de las élites-, es el clamor del pueblo colombiano.

Los ciudadanos deberían solidarizarse con toda la fuerza cívica y espiritual para condenar los atropellos de miles de víctimas, muchos de ellos sin jerarquía, que siguen padeciendo la violencia endémica. Igualmente, en el plano internacional, nuestros compatriotas deben estar al lado correcto de la historia y reprochar vehementemente el genocidio en Palestina y el Líbano que está ejecutando Israel; al mismo tiempo, rechazar enfáticamente la agresión de Estados Unidos e Israel contra el laborioso y milenario pueblo de Irán que con singular valentía preserva sus intereses legítimos y el derecho legal de defender su nación que con la indiferencia de la comunidad internacional y la tibieza de la ONU viene padeciendo por el asesinato de miles de ciudadanos y la destrucción de casas, edificios, templos, sistemas eléctricos e hidráulicos, solamente por la ambición de aprovecharse de sus riquezas naturales y su privilegiada posición geográfica con el estratégico Estrecho de Ormuz por donde pasa el 20% del petróleo mundial y en el lecho de su mar territorial permanecen los cables de internet que sirven a millones de habitantes del planeta. Los gringos repiten el relato que Irán pudiera construir armas de destrucción masiva; el mismo falso argumento que impusieron en Irak, la cuna de la civilización humana, que en el 2001 fue bombardeado y destruido, con un costo de más de un millón de muertos y la impunidad de ese imperio decadente.

Los acontecimientos vienen demostrando las nefastas consecuencias de la simbiosis entre la política y los negocios con los desfalcos de congresistas, alcaldes o contratistas, como los monopolios que empobrecen a pequeños comerciantes, además de la concentración de medios de comunicación que, sin recato, manipulan la opinión pública. Es conveniente que el Estado tome mayor control de la economía e impulse bajo su responsabilidad las grandes obras nacionales que favorezcan la distribución de la riqueza. La sociedad debe concebir la democracia como una satisfacción de vida que cada día pueda ser mejor y rechazar el capitalismo salvaje que ha descendido al hombre a la sima de la miseria y la codicia. La democracia política es un formulismo si no se logra democratizar la vida económica. Una distribución equitativa de los beneficios del progreso y la desconcentración del poder traen como consecuencia la paz y la justicia.

Es importante exigirle al nuevo Presidente de la República Abelardo de la Espriella propuestas viables sobre salud, educación y bienestar para que los niños, adolescentes y mayores puedan disfrutar de una vida plena de gratitud y alegría donde el trabajo, la vivienda, la recreación y la seguridad alimentaria sean la mayor prioridad del Estado.

Pese a las vicisitudes, el gobierno del presidente Petro demostró capacidad para promover la economía y ha puesto a Colombia ante el mundo como una nación llamada para visitar y exportar su enorme potencial agrícola y cultural. Comprometido con la justicia social, ha entregado más de 700 mil hectáreas de tierra fértil a los campesinos. De igual manera, con el catastro multipropósito que manejan los alcaldes se busca seguridad jurídica para 30 millones de habitantes que pueden utilizar de la mejor forma el uso del suelo y el pago justo de sus servicios públicos. El gobierno Petro confirmó que es posible empleos dignos con garantías laborales. Igualmente, el programa Colombia Mayor pasó de atender 1,6 millones de personas con 80 mil pesos mensuales en 2023 a beneficiar a 3 millones de personas mayores en condiciones de pobreza extrema en 2025 con una renta básica de 230 mil pesos. También el gobierno del cambio ha fortalecido el SENA y ha creado colegios y universidades elevando el presupuesto para educación de 50 a 70 billones de pesos. La salud, pese al saboteo de opositores recalcitrantes que impiden implementar cambios a la Ley 100 de 1993 donde el paciente es una mercancía, se han inaugurado puestos de salud y hospitales como el San Juan de Dios que tenían olvidado gobiernos neoliberales. El nuevo  gobierno  tiene  la oportunidad de continuar por la senda del progreso y la fraternidad o retroceder al sectarismo político, a la negación de derechos, al miedo como herramienta de manipulación y al odio acentuado que fomentan ciertos personajes y que ahora pretenden internacionalizarlo, empezando por nuestros vecinos. 

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Libertad, Independencia y Soberanía

 Los colombianos rechazan enfáticamente la descarada injerencia del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, todos con la mayor dignidad deben defender la soberanía de la nación frente a las amenazas y pretensiones políticas y económicas del imperio por intermedio de Abelardo de la Espriella, quien anunció que  de ser presidente acabaría con 130 instituciones del Estado, además de eliminar las conquistas sociales de los trabajadores.

Basta preocuparse y conmoverse el pueblo colombiano ante la muerte y destrucción del Estado Palestino, Irán, Irak, Siria, El Líbano, propiciada por Estados Unidos o la degradación social en Bolivia, Ecuador, El Salvador, Honduras, o Argentina cuyos mandatarios son títeres de los gringos.

Premonitoriamente, el libertador Simón Bolívar afirmaba:

  • “Los Estados Unidos parecieran destinados a llenar de miseria a los pueblos de América en nombre de la libertad”.
  • “Todos los pueblos del mundo que han lidiado por la libertad han exterminado al fin a sus tiranos”. 24 de marzo de 1814.
  • “Amo la libertad de América más que mi propia gloria y para conseguirla no he ahorrado sacrificios”. 24 de mayo de 1815.
  • “Nuestras discordias tienen su origen en las dos más copiosas fuentes de calamidad pública: la ignorancia y la debilidad. ES cierto que el peso de la libertad es liviano, pero también es difícil mantenerlo en equilibrio aun en las naciones más cultas y civilizadas”. 28 de septiembre de 1815.
  • “ Un americano no puede ser mi enemigo ni aun combatiendo contra mí bajo las banderas de los tiranos”. 2 de diciembre de 1815.

Gobernar desde una posición progresista en un país como Colombia no es solamente una cuestión de voluntad política o de diseñar buenos programas de gobierno. Es, ante todo, una lucha contra un sistema profundamente enquistado, estructuralmente diseñado para resistir cualquier intento de transformación real. La promesa del cambio choca con un poder que no es solamente oposición parlamentaria, sino una amalgama de intereses económicos, militares, judiciales, mediáticos y criminales que han aprendido a actuar en bloque para garantizar la conservación de sus privilegios. Un gobierno que intente revertir esa lógica se encontrará frente a un cerco implacable.

Ec. Carlos Julio Castro Espinosa

Como es de todos conocido, las elecciones atípicas a la Alcaldía de Tunja tendrán el 26 de julio a doce (12) protagonistas, incluido el voto en blanco, pues en la Registraduría se han inscrito los siguientes candidatos:

1. Diego Hernán Neira (Oxígeno).

2. Pedro Pablo Siauchó (ADA).

3. Nicolás Cortés (Pacto Histórico).

4. Jonathan Bosigas (Partido Ecologista Colombiano).

5. Sandra Estupiñán (Cambio Radical).

6. José Ricardo López (Esperanza Democrática).

7. Yamir Oswaldo López (En Marcha

y Alianza Verde).

8. Rafael Acevedo (ASI).

9. Nora Milena Cano (MIRA).

10. Luis Eduardo Vargas (Colombia Justa Libres).

11. Edwar Javier Parra (Dignidad y Compromiso).

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