Yo

apático a los números

y que rellenaba de versos

los cuadernos de matemáticas

para obtener

repudiados ceros,

yo,

el que dibujaba

senos y cosenos

para burlarme

de las ecuaciones

y convertirlas en metáforas,

hoy sumo día a día

los muertos de mi patria:

los lideres sociales

más los niños desnutridos

más los feminicidios

más  las especies de animales

más las especies vegetales

más los asaltados

más los descuartizados

más los de las fosas comunes

más los de los noticieros

más los suicidas

más los  desesperanzados

más los desempleados

más  los que mueren de amor

más los que matan las ilusiones

más  los desaparecidos

más los falsos positivos

más los que esperaron

los medicamentos

más

los que esperamos

la bala perdida...

Total:

impunidad e indiferencia.

Si volviera al pupitre

y a las aulas

pediría a mis maestros

que para enseñarme

a sumar

lo hicieran con el ábaco

de la siniestra historia

de mi país roto.

Así preservaría

una memoria

dolorida y cierta

de una nación

que suma muertos

mientras resta esperanzas

y divide a su pueblo

para que empuñen armas

unos contra los otros

y multiplica la muerte

en la geografía perdida

de un planeta inmerecido

por la especie humana...

Literaria

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