
Dicen que el capibara no le tiene miedo a nada… pero no porque sea un héroe.
Es porque no se mete con nadie.
No compite.
No discute.
No se acelera.
Camina como quien ya entendió que el mundo no se detiene… pero tampoco vale la pena correr.
Anda entre cocodrilos como quien saluda al vecindario.
Pasa junto a jaguares como si fueran compañeros del colegio.
Y nadie lo ataca.
Nadie lo ve como enemigo.
Nadie lo toca.
¿La razón?
No porque sea el más fuerte, sino porque no representa una amenaza.
Porque su energía no agrede, no alborota, no intimida.
