Por el Escritor Iván Olano Duque @IvanOlanoDuque

Se confirma lo que todos sabíamos: las gestoras farmacéuticas están acaparando medicamentos para presionar al gobierno Petro. Lo mismo hicieron con Allende. Es violencia política contra las mayorías sociales. Es sevicia de las élites. Es terrorismo mediático. Un hilo con rabia.

¿Por qué es violencia política? Porque el propósito inmediato es obtener más dinero público, el de medio plazo es paralizar la reforma a la salud, y el último es destruir —al fin— el apoyo popular al gobierno Petro. Con fines políticos causarán sufrimiento y muerte a mucha gente. Lo hemos comentado: si alguien ha ejercido en Colombia todas las formas de lucha no es el pueblo, sino las élites. Es su vicio, el modo en el que construyeron su dominación: desatan todas las violencias, sin escrúpulos, sin importarles el sufrimiento o las consecuencias humanas.

Conglomerados de negocios lícitos que parasitan el dinero público; conglomerados de negocios ilícitos que viven del abandono y la violencia estatal; y su artillería: medios de comunicación. Toquen un pelo de sus intereses y verán la reacción brutal. Colombia es un país de mafias.

El presidente de la ANDI le advierte a Petro que “deje de hacer política con la salud”, pues “por esa actitud van a terminar pagando con la vida muchos colombianos”. Primero, ignora que el modelo de salud es —como todo— cuestión política. Segundo, eso no es análisis, es amenaza.

¿Qué contestaron al descubrirse el acaparamiento? Lobistas de EPS (como Gaviria, gurú del divino centro) dijeron que las 130.000 dosis de insulina escondidas estaban en “acopio operativo”. Así, sin vergüenza. Es su ideología: el rico siempre tiene excusa; lo del pobre es robado.

Entre tanto los grandes medios de comunicación siguen con la propaganda del caos, repitiendo todos los días que por culpa de Petro y sus reformas la salud (que antes era maravillosa) de repente está en colapso. Hay que llamar las cosas por su nombre: esto es terrorismo mediático.

Esto sirve para recordar que la violencia en Colombia (conflicto armado, racismo, elitismo, explotación, exclusión política y social) no es algo arbitrario, no es idiosincrasia o castigo divino, sino una herramienta histórica de la clase dominante. Les importa un carajo la gente.

Sólo les interesan sus negocios, sus monopolios, su parasitismo de lo público. Esto es cuestión de dominación, pero ante todo de acumulación de capital. La violencia armada, la negación de derechos y este acaparamiento son manifestaciones de lo mismo. Por eso hay que derrotarlos.

Publicidad
Publicidad