EDICIÓN • 218 JUNIO DE 2026
MEMORIA DE MIS PUTAS TTRISTES El placer de la contemplación: El protagonista, un anciano de 90 años, descubre una forma de erotismo desprovista de urgencia sexual y del egoísmo de la posesión. Su mayor deleite es observar el cuerpo dormido de la joven adolescente (a quien llama "Delgadina"), libre de los "apremios del deseo o los estorbos del pudor EL PROLOGO REYNALDO CABALLERO CACERES.
Hay cuatro tipos principales de intuición y aunque lo más probable es que se utilice una combinación de todas ella, habrá uno o posiblemente dos tipos que realmente se destaquen para ti.
Los cuatro tipos principales de intuición son:
1. Visual o clarividente
2. Auditivo o clariauditivo
3. Sensación o clarisensibilidad
4. Conocimiento o claricognitivo. Visual o clarividente
Si eres un intuitivo visual, entonces puedes ver fácilmente imágenes o fotografías en el ojo de tu mente, también conocido como tu tercer ojo. Cuando te piden que imagines algo, puedes representarlo con gran detalle.

Los hijos se van; hay que aceptarlos con esa condición, hay que criarlos con esa idea, ¡hay que asumir esa realidad!
No es que se van; ¡es que la vida se los lleva!
¡Ya no eres su centro!
¡Ya no eres la autoridad!
¡No diriges, aceptas!
¡No mandas, acompañas!
¡No proyectas, respetas!
¡Ya necesitan otro amor, otro nido y otras perspectivas!
Ya les crecieron alas y quieren volar.
¡Ya les crecieron las raíces y maduraron por dentro!
Ya no les caben las raíces en tu maceta, ni les basta tu abono para nutrirse, ni tu agua para saciarse, ¡ni tu protección para vivir!
Por Tío Maneco
"Envejecer es mudarse de casa — no de alma. La ventana del cuerpo puede estrecharse, pero el paisaje del espíritu se expande. Y cada nuevo cuarto de la vida tiene su belleza, su gracia y su luz."
Mi viejo amigo decidió mudarse. Deja la casa de los 60 y se va a vivir a la de los 70, justo en esa calle donde la vida ya ha plantado muchos árboles… y podado algunas ilusiones.
Cuando me preguntó si me gustaba el cambio, sonreí con el rabillo del ojo. No se trata de gustar o no. La vida va empacando décadas y nos reubica.
Terminé mi tiempo en la casa de los 60 como quien entrega las llaves con gratitud — podría haber sido desalojado antes.
Cada década tiene un olor, un color y un sonido. La casa de los 70, antes, parecía una clínica. Hoy es un club. Tiene ampliaciones, quiosco, jardín y mucho samba en los pies — ¡aunque sea con prótesis!
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