Salud

  

Soy una zarigüeya (Mykure) y ahora que es primavera es posible que me veas mas a menudo ya que estoy en epoca de reproducción, tengo bebes y necesito más alimento, té pido que me dejes en paz ya que estoy trabajando para quitarte todas las alimañas de tú camino. Soy un marsupial, no soy un roedor. Soy el único marsupial americano. Primo de los canguros y koalas.  Soy capaz de soportar mordeduras de serpientes de cascabel, serpientes de coral o yarara.  Gracias a mi, existe un antídoto contra el veneno de serpiente venenosa. COMO ALACRANES COMO SI FUERAN PAPAS FRITAS . No contraigo rabia y como garrapatas ...  

Fuma, bebe, sabe contar cuentos, huele mal, pelea, sostiene siete hijos o más, siembra frijol, papa, yuca, maíz, plátano, cacao y caña, ordeña 50 vacas desde las 4:00 de la mañana, sabe silbar, le habla a los perros y ellos le ladran a él, hay uno que lo sigue a todos lados, nunca se jubila, no tiene Seguro Social y no le ha hecho falta, no le afecta la altura, va sin protector solar, reconoce un aguacate maduro sin apretarlo, tiene una uña larga para pelar mandarinas, a ojo sabe cuánto pesa un bulto y con mirar y darle una vuelta sabe cuánto pesa el puerco y la vaca, puede manejar hasta ocho caballos o mulas al mismo tiempo y se sabe el nombre de 36, porta un machete listo para dar machetezo y nunca lo ha dado.

Todas las enfermedades del colon, que aparecen en el colon son conflictos relacionados con la supervivencia: la persona vive situaciones donde se siente acorralada, en un callejón sin salida.

Para poder mantenernos en un perfecto fluir con la vida nuestro organismo ha de mantener el equilibrio entre lo que comemos, lo que asimilamos y lo que eliminamos.

El colon es el encargado de soltar y liberar todo lo que ya no nos es de utilidad y básicamente, los conflictos emocionales que dan lugar a las patologías en el colon se relacionan con:

Situaciones vividas como muy malas que, después de “tragadas” y “digeridas”, no conseguimos soltarlas: “no puedo más con esta contrariedad”,  “la situación me llega hasta el cuello”, “no puedo creer que me hayan traicionado”, “han caído muy bajo, nunca hubiera imaginado que me hicieran esta jugarreta”.

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