EDICIÓN • 218 JUNIO DE 2026Jose´David Gómez Vergara

Cada vez que salgo al campo o me emociono escuchando coplas en la tienda de la esquina, me cercioro de que mucho nos falta por aprender de nuestros campesinos. Ellos, por ejemplo, nos enseñan a reír, a captar el sentido risueño de las circunstancias, a entender la gracia y la sal que tienen muchos detalles de la vida propia y ajena. Veo en la piel de algunos campesinos, la salud, la fortaleza, la juventud y creo firmemente que su ingrediente principal ha sido la alegría interior y el deseo de extraer a la vida sus mejores goces. Así, en medio de muchas necesidades materiales nos dan la lección de que la vida no es ni debe ser tan trascendente como para convertirla en tragedia interior. Qué gran diferencia encuentro entre la ciudad y el campo!
Sintamos pues su filosofía práctica:

Boyacá, la tierra de la independencia, aparte de ser un departamento de trigos, de frutas y de flores; de cumbres y de valles de niebla, es también un paisaje de canción; nuestros labriegos, arrieros, pescadores, mineros, tienen la extraordinaria inclinación a usar las metáforas más suaves y frescas. Basta irse uno cualquier domingo a alguna de nuestras tierras soleadas como Moniquirá, Soatá, Guateque, o las paramunas, tales como Chiquinquirá, Güicán, Chita, etc., y al calor de un guarapo “juerte” y al son fiestero de un tiple bohemio, se podrá escuchar con deleite esta bella manifestación folclórica. Veamos cómo la copla le sirve a todas las gentes del campo para expresar las más variadas formas de su sentir:


La pelea que en la novela tienen José Arcadio Buendía y Prudencio Aguilar tiene también connotaciones eróticas. El esposo de Úrsula Iguarán mató a su compadre Prudencio Aguilar atravesándole la garganta con una lanza. Ocurrió porque en una riña de gallos el ejemplar de José Arcadio venció al de Prudencio Aguilar. Fue la tarde de un domingo. Al ver a su animal muerto, Prudencio Aguilar le gritó: “A ver si por fin ese fallo le hace el favor a tu mujer”. José Arcadio Buendía respondió en tono calmado: “Vuelvo enseguida”.

EN 1954 VINO A BELENCITO , NOBSA , COMO PERIODISTA DEL PERIODICO EL ESPECTADOR. A LA INAUGURACION DE ACERIAS PAZ DEL RIO Belencito, una ciudad a marchas forzadas. Una ciudad moderna construida en ocho años. La fiesta de Francia se celebra en Belencito como en París. Golpes de terquedad. Siete mil hombres alrededor de un horno. 500 toneladas de hierro en un día. La Calle Francesa. Del buey a la locomotora.

MEMORIA DE MIS PUTAS TTRISTES El placer de la contemplación: El protagonista, un anciano de 90 años, descubre una forma de erotismo desprovista de urgencia sexual y del egoísmo de la posesión. Su mayor deleite es observar el cuerpo dormido de la joven adolescente (a quien llama "Delgadina"), libre de los "apremios del deseo o los estorbos del pudor EL PROLOGO REYNALDO CABALLERO CACERES.
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