
Sumido en una profunda tristeza,soportando una cruel enfermedad que por momentos lo hacía delirar recordaba su obsesiva lucha por la emancipación.Esos recuerdos lo abatian y esa fragilidad de la vida le hacía perder la última batalla.Se había cubierto de gloria en los campos exhuberantes de Boyaca y ahora creía escuchar una trompeta que marcaba en tono melancólico su final.No imagino siquiera en esos segundos que anteceden al último suspiro que su muerte poco interesaba a quienes con odio lo ridiculizaban .Ese desprecio por el hombre que libero cinco naciones Americanas, que entrego su cuantiosa fortuna a la causa libertaria era lo que contaba. Ese mismo odio quedó al descubierto el 25 de septiembre de 1828 cuando agazapados a la sombra de su mezquindad unos dincuentes atentaron contra su vida. Fueron contratados por oscuros criminales que no aceptaban que Bolívar el más grande héroe de la emancipación siguiera orientando los destinos de una patria que se desmoronaba por las pasiones insanas de sus hijos.Ese mismo odio no lo ocultaban los seguidores del General José María Córdoba quienes no perdonaron a Bolívar por haber ordenado la muerte del Antioqueño.Y,entre los conspiradores figuraron tambien los fanáticos de las ideas del general Santander y otros militares que rivalizaban los logros alcanzados por el libertador.Esta obra solo deja referencias de la vida de quien nació para la gloria eterna, cuya existencia dejo una huella inextiguible. Son tan solo fragmentos de la vida de quien abrigo la ilusión de crear la Gran Colombia,una sola patria orientando los destinos de un vasto territorio .Son retazos de la existencia de quien fue amado, odiado y referenciado por destacados pensadores como el hombre más importante de todos los tiempos en América.Aquel que inmortalizo las palabras" si mi muerte contribuye para que cesen la pasiones y se consolide la unión, yo viajaré tranquilo al sepulcro.
